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El asunto, el tema polémico y la tesis en los textos argumentativos

Posted by Beatriz Dinucci on Sábado, 14 de mayo de 2011 in 4to Año, 6to Año, Contenidos, Para todos |

Sabemos que los textos argumentativos son aquellos que presentan una opinión o postura frente a temas polémicos, es decir, controversiales, aquellos que se prestan a ser discutidos y a opinar de manera diferente sobre los mismos. Para tener claro sobre qué se discute, hay que tener en cuenta tres conceptos fundamentales que suelen confundirse entre sí: el asunto, el tema polémico y la tesis.

El asunto: es  el tema del que se habla, como en cualquier texto, por ejemplo “la corrupción”. Responde a las preguntas “¿de qué se habla? ” “¿Sobre qué se discute, opina o debate?”.

El Tema polémico: incorpora al asunto las posibles posturas a adoptar. Por ejemplo si hoy hay más o menos corrupción que antes, etc. Es fundamental que sean contrarias, así cada uno toma partido o se decide por una o por otra.

La tesis: es la postura que adopta el autor del texto sobre el asunto planteado. Por ejemplo, piensa que ahora hay más actos de corrupción que antes. La tesis es probada o fundamentada por medio de argumentos, utilizando estrategias diversas. La tesis puede ser explícita (si aparece escrita en el texto) o implícita (si se la deduce de lo que el autor expresa en el mismo).

A continuación los presento un texto argumentativo para reconocer las tres cuestiones desarrolladas más arriba (asunto, tema polémico, tesis)

MUTANTES

Detesto profundamente al cómic, pero mucho más a los adultos que profesan el culto, los que sostienen que el cómic es arte, y le en­cuentran recónditas significaciones epocales, y lo consideran a la altura de la novela. Los motivos no son misteriosos: se trata de infra­dotados mentales que no han dejado atrás la edad del pavo y prefieren, claro está, leer historietas a leer novelas, o a leer historia. En el culto al cómic subyace lo peor de la infantilización progresiva de la sociedad, ese nuevo estado donde la adolescencia se prolonga hasta entrados los treinta años, a partir de los cuales empieza a operar una especie de rejuvenecimiento permanente. Los amantes del cómic sostienen una opera­ción de rescate, o de redescubrimiento, como si fuera posible rescatar o redescubrir lo que nunca existió. Cuarentones y cincuentones disfrazados, en perenne juvenilia, de jeans gastados y rotos, zapatillas blancas cada vez más sucias y la infaltable colita de pelo gris rematando la nuca de una cabeza cada vez más calva, disfrutan como púberes hurgando en los comercios especializados y emprenden esotéricas buscas por Internet tratando de conseguir esos garabatos de “culto” impresos en un desaparecido taller gráfico de Chicago en el año 1936.

Dentro de esta enfermedad, ha surgido una especie de metástasis al cubo, que es la adap­tación de cómics al cine. Por ejemplo, no puedo encontrar ningún placer en X – Men. En realidad, y como diría un crítico de cine, “es una película ideal para chicos de todas las edades, desde los ocho hasta los ochenta años”, frase que describe magníficamente la parábola que va de la ingenuidad infantil al reblandecimiento senil.

Adaptado de Claudio Uriarte, en Página/12.

En el texto anterior, el asunto es el cómic, el tema polémico es si es correcto que los adultos sean fanáticos de los cómic o si esto es incorrecto. La postura del autor es que considera incorrecto e inadecuado que los adultos sean amantes de los cómic. Esta postura se ve apoyada en varios argumentos que la avalan.

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